En los exclusivos shows con que Metallica celebró en diciembre su trigésimo cumpleaños salieron a la luz cuatro temas pertenecientes a las sesiones de grabación de "Death Magnetic", su último material de estudio en solitario, que por alguna razón no tuvieron cabida en el disco: "Hate train", "Just a bullet away", "Hell and back" y "Rebel of Babylon".
Aunque bastardas, las cuatro hijas que conforman "Beyond Magnetic" respetan la genética de su progenitor, reconocido por marcar el regreso de la banda al frenesí de sus primeros tiempos: un sonido arrollador, riffs poderosos y la resurrección de la guitarra de Kirk, cuyos solos demenciales habían comenzado a escasear progresivamente desde el Álbum Negro, y que literalmente desaparecieron en St. Anger. James sigue rescatando lo mejor que queda de una garganta maltratada por tres décadas de cuasi guturalidad, kilolitros de alcohol y vaya uno a saber qué otras sustancias.
Por su parentesco directo con "Death Magnetic" le cabe la misma crítica que a este: las canciones son laaargas, más allá de lo querible. "Just a bullet away" zafa del problema gracias a un sorpresivo y hechizante puente melódico que la segmenta, pero en las otras tres se dice en 7 u 8 minutos lo que podría decirse en 4 o 5. Y lo bueno se vuelve algo repetitivo.
En síntesis: si te gustó "Death Magnetic", andá corriendo a comprar este apéndice. El ADN es el mismo, y resulta ideal para descargar la mala vibra cotidiana haciendo volar los dedos sobre cuerdas imaginarias. Por el contrario, si sos de los puristas nostálgicos que exigen un nuevo "Ride the lightning" o la continuación de "Master of Puppets", ni te gastes. Los jinetes han cabalgado demasiado desde entonces.